¿Los líderes espirituales ayunan?

¿Los líderes espirituales ayunan hoy en día? No estoy tratando de ser provocativo. Realmente no lo sé.

John Wesley creía que mientras que la gracia de Dios no puede ser ganada, los cristianos santificados no han de permanecer de brazos cruzados para recibir la gracia, sino que han de participar activamente en los medios de gracia. Los medios de gracia son las diversas formas en las que Dios trabaja para dar a sus hijos fuerza diaria, paz, renovación de la fe, poder espiritual, y un corazón puro.

Históricamente, los medios de gracia se pueden dividir en dos categorías: obras de piedad y obras de misericordia. Las obras de piedad son primariamente lo que hacemos para mejorar nuestra relación personal con Cristo. Las obras de misericordia son lo que hacemos para participar en el ministerio y la misión de Dios en el mundo. Ambas, las obras de piedad y las obras de misericordia tienen un componente individual (lo que podemos hacer solos) y el componente comunitario (lo que debemos hacer con los demás).

Las obras individuales de piedad incluyen la meditación de las Escrituras, asistir fielmente al culto, compartir nuestra fe con otros, oración y ayuno. Las obras comunales de piedad incluyen la participación en los sacramentos, rendir cuentas el uno al otro (también conocido como conferencias Cristianas), estudio de la Bíblia, y la predicación.

Sé que los líderes espirituales meditan en las escrituras, comparten su fe, y oran. Pero, ¿siguen ayunar?

John Wesley creía que el ayuno era tan importante que ayunó todos los miércoles y viernes y pidió a sus primeros metodistas hacer lo mismo. Incluso se negó a ordenar a cualquier persona para el ministerio Metodista quién no ayunara en esos dos días.

Jesús practicó regularmente la oración y el ayuno. Si bien no puedo encontrar un lugar en la Escritura donde Jesús ordena explícitamente el ayuno, el supuesto implícito es que Él espera que sus seguidores lo practiquen. Por ejemplo, la enseñanza de Jesús sobre el ayuno en el Sermón del Monte está en el contexto de dar y orar. Él parece suponer que el dar, orar y el ayunar se entrelazan como un aspecto vital de la práctica y la devoción cristiana. Por lo tanto, excluir el ayuno de nuestra práctica espiritual sera como excluir la oración y dar.

Al igual que todos los medios de gracia, el ayuno no se hace por el bien de Dios. Es para nosotros. No creo que el ayuno haga que Dios nos quiera ayudar un ápice más de lo que ya desea hacerlo. Más bien, el ayuno nos coloca en una postura de humildad, con un aumento de la sensibilidad al Espíritu de Dios, en el que podemos ser abiertos, honestos, y estar más en sintonía con su voluntad y propósitos para nuestras vidas.
Como seguidor de Jesús, ya no veo el ayuno como algo que debo hacer para llamar la atención de Dios. Lo veo como una invitación para que la gracia fluya.

No puedo hablar por las obras de piedad de los demás. Pero como un líder espiritual, voy a ayunar.

Escrito por Dr. David Busic, Superintendente General de la Iglesia del Nazareno

Traducido por: Yadira Morales

Emily ArmstrongComment